lunes, 5 de mayo de 2014

Recursos Catequesis Cuarto Domingo de Pascua: El Buen Pastor

Descifra el mensaje que nos dice Jesús en el Día del Buen Pastor:







Fuente: dibujosparacatequesis

Fuente: elrincondelasmelli



Fuente: http://sobrecatequesis.blogspot.com.es


Canción para niños El Buen Pastor:




Colorea Jesús es el Buen Pastor:




 
Fuente: Imágenes Google

Sopa de letras El Buen Pastor:


Crucigrama El Buen Pastor:




Fuente: sermons4kids.com

Colorea dibujos de Fano "EL Buen Pastor":


Escribe los versículos correspondientes a la parábola del Buen Pastor:


Fuente: erlijiokoirakaslea.blogspot.com

Ayuda a encontrar en este laberinto la oveja perdida:

Fuente: mjargueso.blogspot.com


Fuente: parabolasere.blogspot.com
Fuente: educarconjesus.blogspot.com



Fuente: facebook catequesis para niños

Carteles de Fano El Buen Pastor:








Cómic Parábola Oveja Perdida para colorear:


Fuente: club net

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

En Jesús tenemos el modelo del verdadero pastor; en él llega a su cumplimiento la espera del pastor bueno prometido por Dios: el “gran pastor”

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Actividad

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Las ovejas llegan a conocer al pastor por el trato diario al conducirlas a pastar y retor­narlas al redil; aprenden también a discernir su voz y sus matices; aprenden a confiar en él y a fiarse de él.

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

"Yo soy la puerta de las ovejas". El texto de san Juan que a continuación escucharemos, denuncia a los pastores que no entran por la puerta del aprisco (corral), ladrones y falsos pastores y destaca que el buen pastor conoce y llama por su nombre a sus ovejas y va caminando delante de ellas. Cristo es la puerta por donde entramos a la salvación y a la vida.

Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

1 Pedro 2, 20b-25: Han vuelto al Pastor y guardián de sus vidas

En su primera carta, san Pedro nos recuerda que hemos sido salvados por Cristo Jesús "por sus llagas hemos sido curados". Pero se vale de la figura del Buen Pastor: "andaban descarriados como ovejas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus ovejas". Caminemos tras sus huellas, aunque a veces, sean de sufrimiento y dolor.
Foto: Domingo 11 de Mayo –IV del T. de Pascua– Ciclo A

Salmo Responsorial 22, 1-6: El Señor es mi Pastor, nada me puede  faltar

Es un salmo de confianza individual. En él, una persona manifiesta su absoluta confianza en el Señor. Las expresiones «nada me falta» (1c), «no temo ningún mal» (4b), «todos los días de mi vida» (6a), “por días sin término” (6b) y otras, muestran que se trata de la total confianza en Dios pastor. 

Este salmo cuenta con una breve introducción, compuesta por la expresión «el Señor es mi pastor» (1b); tiene un núcleo central, que comienza con la afirmación “nada me falta” (1c) y llega hasta la mitad del versículo 6. La conclusión consiste en la última frase: «Mi morada es la casa del Señor, por días sin término» (6b). 

El núcleo central contiene dos imágenes importantes. La primera presenta al Señor como pastor, y el salmista se compara con una oveja (1b-4). Los términos de estos versículos pertenecen al contexto del pastoreo. Para entender esta imagen, tenemos que recordar brevemente cómo era la vida de los pastores en el país de Jesús. 

Normalmente tenían un puñado de ovejas y cuidaban de ellas con cariño, pues era todo lo que poseían. Por la noche, solían dejarlas en el redil junto con las de otros pastores, bajo la protección y vigilancia de unos guardas. Por la mañana, cada pastor llamaba a las suyas por su nombre, ellas reconocían la voz de su pastor y salían para iniciar una nueva jornada. El pastor caminaba al frente, conduciendo a sus ovejas hacia los pastos y fuentes de agua (véase Jn 10,1-4). 

En la tierra de Jesús hay mucho desierto, de modo que los pastores habían de atravesarlo para llegar a los prados. En ocasiones, encontraban pastizales enseguida; otras veces tenían que caminar bastante para llegar hasta donde hubiera agua y verdes praderas. En estas ocasiones, podía suceder que la oscuridad de la noche sorprendiera al pastor con sus ovejas. Es sabido que estas, de noche, se desorientan totalmente y corren el riesgo de perderse. El pastor, entonces, caminaba al frente del rebaño y lo conducía de vuelta al redil. La oscuridad de la noche (el «valle tenebroso» del v. 4) no asustaba a las ovejas, pues caminaban protegidas por la vara y el cayado del pastor. 

La segunda imagen (5-6a) es también muy interesante. Ya no se trata de ovejas. El contexto en que nos encontramos es el del desierto de Judá. Tenemos que imaginar a una persona que huye de sus enemigos a través del desierto. Los opresores están a punto de darle alcance cuando, de repente, se encuentra delante de la tienda de un jefe de los habitantes del desierto. La persona que huye es recibida con alegría y fiesta, convirtiéndose en huésped del jefe. En el país de Jesús la hospitalidad era algo sagrado. El que se refugiaba en la casa o en la tienda de otra persona, estaba a salvo de cualquier peligro.







Fuente: facebook catequesis para niños

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